12 octubre 2006

Mira niñita
Sacamos la bolsa de mate del morral. Miramos el cielo como si hubiese sido la primera vez. El vaho de nuestra respiración se mezclaba con la brisa húmeda del mar, la tetera avisaba que el agua hervía. Nos confundíamos un poco con la noche, simples siluetas en la inmensidad del rededor.

-Hay veces que las cosas simples parecen tan asombrosas.

- Hay veces que las cosas simples enredan un poco. Respondí

-¿Cómo es eso?

- Claro, la gente se complica dándole explicaciones a lo simple y se deprime. Yo me deprimo, por eso prefiero sólo mirar y no hablar mucho.

-Ya, está listo. Pásame tu taza.

De la casa había sacado el poncho viejo de mi papá. Estaba en el entretecho y ahora me picaba todo el cuerpo, seguramente estaba lleno de pulgas. Le saqué la pipa y el tabaco tostado del velador. Me costaba prenderlo, corría un viento tibio de verano, me gustaba estar ahí, en silencio.

- ¿Por qué te mueves tanto?

- Porque me pica el poncho, debe tener pulgas.

- Sácatelo entonces.

- Si me lo saco me da frío.

- Pero ya no te va a picar más. Respondió.

-Viste que las cosas simples se complican tratando de darles soluciones. Mejor me lo dejo así y no me da frío y no me resfrío.

-Yo creo que el complicado eres tú, perfectamente te puedes acercar más al fuego y se te pasa todo. Así de sencillo, sin tanto atado.

-Mejor escuchemos el silencio y disfruta la noche, no te des tantas vueltas en algo sin sentido. Respondí.

A lo lejos se escuchaban otras voces, cantaban algo de Sui Generis. La mayoría de las personas creen que estar en la playa es como ser hippie. Yo creo que eso tiene más que un par de canciones y un vino entremedio de las fogatas, hay que tener actitud. Conozco poca gente que ya de adultos siguen con el mismo estilo de vida. En isla Negra, mucha gente decidió seguir así, siguiendo otro estilo de vida, ajenos al tiempo, como que siguen un ritmo propio. La luz del día les indica que hacer. Trabajan de lo que sus manos hacen y prefieren estar lejos de la modernidad, odian Santiago, tanto como lo odio yo en estos momentos.

-¿Por qué no vamos con esas personas que están cantando?

- Porque me da lata, ¿no puedes disfrutar el momento? Respondí.

-Pero es que no me hablas. Además, tú mate se está enfriando.

- Pero aprovecha de pensar todas las cosas simples y dales una explicación, después me cuentas como te fue.

-Es que no quiero pensar, después me deprimo.

- A veces no te entiendo.

-A ratos yo tampoco. Respondió.

-Mejor cierra los ojos y escucha el viento, el silencio y tu respiración. Únete con la tierra, disfruta de la soledad de la noche.

Cerramos los ojos, luego todo se cayó. Las voces de los cantantes se dejaron de escuchar, el mate se enfrió y la tierra comenzó a tocar su música, fue tan agradable que nos dejamos llevar y de a poco, la inmensidad nos tragó.

3 comentarios:

Remiso dijo...

bien comapañero de armas sé que no le posteo regularmente pero si lo leo y este le quedo muy bien armado. Simple, directo y con ritmo.

:) un saludo desde mi mundo

Anónimo dijo...

:)
Me gustó mucho... simple y lindo...
Siempre un agrado leer cosas así..
:)
PI

Anónimo dijo...

mierda que bueno yo necesito escrbir cosas positivas tambien