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Creo 2.0
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Un día cualquiera
19 agosto 2010
Kevin el travieso
19 julio 2010
El Lustrero de la Selección
18 mayo 2010
05 septiembre 2007
Para ser prostituta Vip: hay que hablar bien, vestirse a la moda y usar perfumes caros, ir al gimnasio y cuidarse el cuerpo con cremas y accesorios. Algunas dominan idiomas y sus clientes pueden ofrecer elevadas sumas de dinero para solo pasar un rato agradable.
Por Sebastián Fuentes
Nubi tiene todo para ganar. Tiene un Peugeot rojo 206 nuevo, es del año pasado, está terminando la carrera de kinesiología en una universidad privada – que no quiso mencionar – y si se esfuerza, una vez egresada, podría llegar a ganar $ 635.093 pesos mensuales. En la semana reparte su tiempo entre los libros, la familia y el trabajo “entre estas tres cosas me queda muy poco tiempo para descansar”, comenta.Es rubia, tiene 23 años y tiene un cuerpo que hasta una argentina envidiaría. Su figura es su fuente de ingreso, es una dama de compañía o en otras palabras una prostituta Vip. Trabaja lunes, miércoles y viernes, de tres a once de la noche y el sábado las 24 horas, “el domingo es exclusivo para mi familia, lo dedico a mis padres y el celular se apaga” comenta mientras pide una bebida al mozo del restaurant.
El tema de la prostitución le venía dando vueltas desde que salió del colegio. Dio la prueba para ingresar a la universidad y no le alcanzó para una estatal, “ahí el mundo se me vino encima, yo lo único que quería era una tradicional, además el costo para mis papás igual era alto”, pero eso no fue lo que la llevó a entrar en este mundo, “mis viejos me costearon la universidad hasta el segundo año, después mi viejo se quedó sin pega y yo decidí trabajar para poder seguir estudiando. Soy linda y quería ganar plata fácil y rápido, me metí a una agencia de scorts y los llamados empezaron a llegar solos”. Al principio no le fue fácil “miraba a los tipos desde lejos, yo les decía que teníamos que juntarnos en algún café y los miraba, tenía miedo, pero los chilenos son tímidos” comenta.
Las cosas para su familia se arreglaron casi a los tres meses que empezó en trabajar. Su papá encontró trabajo y volvió a costearle los estudios de inmediato. Pero el gusto por la plata la hizo seguir trabajando. Cuando llegaba a fin de mes, en un principio, ganaba un millón de pesos, después decidió darle un poco más de tiempo al asunto y en un mes llegó a ganar tres millones de pesos, “ahí caché que el asunto era más que nada por la plata, no sólo es sexo en este asunto, muchas veces me han llamado para conversar o para que los acompañe a algún evento. Los hombres son muy precavidos y no contratarían a cualquier mujer para que vayan con él a una fiesta. La idea es que no se note que soy puta” explica entre risas.
En la universidad nadie sabe que se dedica a esto y su principal miedo. Cada vez que suena el teléfono ruega porque no sea algún compañero, para eso tiene dos celulares, uno para el trabajo y otro para los amigos. Ha pololeado, pero son pasajeros, no se imagina aún con una pareja estable además por lo que hace, sería complicado que la otra persona se llegara a enterar. Frecuentemente se hace controles de sida, para no correr riesgos dice que “muchas veces mis clientes me han ofrecido hacerlo sin condón, me han ofrecido millones, pero la cosa es la seguridad, por eso ni por toda la plata del mundo aceptaría”.
El teléfono de pronto le suena, “amor…sí, puedo ir de inmediato…tu departamento…ok corazón, nos vemos”, corta. “Es hora de partir”- me comenta- “mi cliente me trae un regalo del extranjero, generalmente son joyas…pero sabes qué, siempre son falsas” dice como en secreto y, entre risas, se va del local.
La licenciada
- ¿Aló?
- ¿Con Joly?
- Sí bombón, ¿qué quiere de mí?
- Una entrevista.
- ¿De cuanto estamos hablando?
- Ahí está el problema.
- Lo siento, el tiempo es plata…
Joly es full time, egresó de arsenaleria en una universidad privada- que tampoco quiso mencionar - y ahora se dedica de lleno en la prostitución, sabe hablar ingles y algo de francés. Si estuviera trabajando ganaría quinientos mil pesos a todo reventar, como dice ella. Por eso decidió trabajar en esto y no lo hace por necesidad sino que le gustan los lujos y las cosas caras. Se compra perfumes de marca, ha podido viajar a Brasil, Argentina y Ecuador acompañando a clientes; que además de disfrutar los viajes, son con todo pagado.
Le ha tocado atender a futbolistas y a políticos. Esta rubia cuyas medidas son 105-65-95 tiene claro que el mundo se mueve por plata y por ningún motivo va dejar de hacer lo que hace “esto es una cuestión de belleza y de ser buena en la cama, hay que sacarse provecho a como de lugar. Abrí hace poco una cuenta de ahorro para guardar la plata que voy ganando. Nada está asegurado” comenta.
A sus 26 años - lleva 6 en el rubro- le ha tocado atender desde despedidas de soltero hasta modelar en eventos de empresas. Empezó en un café con piernas, pero uno de los clientes le dijo que podía sacarse más provecho si se metía a una agencia de Internet. Entró, se registró con unas cuantas fotos y listo. Grito y plata.
En su familia nadie sabe que trabaja en esto, pero sí saben que tampoco ejerce su profesión “a mi papá le da lata, porque me pagó la carrera y todo, de hecho me regaló un auto con mucho esfuerzo cuando me titulé”, explica.
A la Joly si no le pagan habla poco, el tema es que primero se desembolsa el dinero y después uno puede hacer lo que se de la gana, “me ha tocado veces que los tipos se han querido ir de mi departamento sin pagar. Por eso, primero la plata en efectivo o me la depositan previamente en una cuenta que tengo en el banco. Así las cuentas claras y todo bien”. Su agenda es apretadísima, alrededor de cinco o seis reuniones de trabajo en el día, a veces tiene que ir al mejor postor. Su sueldo no dista mucho de un gerente, gana alrededor de 5 millones mensuales he incluso ha llegado a los 10 millones.
Está algo apurada -como la entrevista es gratis - trata de contestar rápido y dejar sonando su celular “vez que el tiempo es oro. Parezco acelerada pero puta que disfruto mi trabajo”.
15 noviembre 2006
Falta de legislación en la venta de armas blancas
Para comprar un cuchillo o una espada samurai, solamente hay que tener el dinero necesario para adquirirlo. En la actualidad, no existe ningún mecanismo que regule la venta a menores de edad y al público en general. Siendo que el porcentaje de asaltos es de un 58% con armas blancas, sobre un 24% de las de fuego.
Por Sebastián Fuentes.
La música sonaba fuerte la noche del 8 de septiembre de 2004. Ignacio Carrasco, celebraba su cumpleaños numero dieciséis en su casa ubicada en el paradero 18 de Av. La Florida. Se encontraban todos sus amigos y familiares cercanos, era un asado con los “precisos”, como suele decir.
De pronto, el timbre sonó, y Nacho -como le dicen sus amigos-, salió a ver quien era. Un grupo de siete personas quería entrar a la fiesta, Carrasco conocía a unos pocos, los había visto en una botillería cercana a su casa, pero sólo de vista, nada más.
Les dijo que no se podía, que era algo para gente conocida y cerró el portón. En el momento en que se iba devolviendo, una bolsa con orina cayó sobre el cobertizo. El líquido se escurría lentamente y los que estaban dentro de la fiesta se percataron de lo ocurrido. Salieron todos en masa, comenzaron a pedirles al grupo que se fueran. No habían respuestas.
Un puñetazo se escapó entre el forcejeo, y eso gatillo a que la pelea comenzara.
Entre tanto bullicio apareció el papá de Nacho, Ignacio Carrasco, de 45 años. Un empresario del rubro automotriz que padece de problemas al corazón, una serie de pre-infartos lo tenían por aquellos días de cuidado. El hombre, se metió en la pelea para separar a su hijo y a sus amigos del conflicto.
Un botellazo le llegó en la espalda y del suelo recogió un fierro con el que golpeó al agresor. Se alejaron un poco y en fracción de segundos, el chico con el que se estaba enfrentando, sacó de su chaqueta un cuchillo con el que hirió a Carrasco en el brazo. Este último, cayó al suelo en un mar de sangre, las pastillas que tomaba para el corazón impedían que la herida coagulara.
El grupo de jóvenes había arrancado. El padre de Ignacio, se vendaba la herida para irse a la clínica. Todos estaban mal, para Nacho, que a su padre lo hubiesen acuchillado en el día de su cumpleaños, era el peor regalo, uno que todavía recuerda.
Las leyes
El mismo año, un mes después, el 5 de octubre. Fue publicada la ley Nº 19.975, que introduce reformas al código penal, detallando delitos y agravantes. Específicamente, trata el tema del uso y porte de armas blancas: cuchillos, navajas y similares.
En la actualidad, el porte de este tipo de armas es considerado un agravante en la perpetración de delitos. Y se puede sancionar con un presidio menor en grado mínimo (541 días) o multas de 1 a 4 UTM a quien tan sólo porte armas cortantes en espacios públicos, como bares, restaurantes, establecimientos educacionales o espectáculos.
Pero los jóvenes y asaltantes, ¿de donde sacan estas armas?
El paseo Bulnes y la Calle San Diego en Santiago, son verdaderos shoppings de las armas blancas. Se pueden encontrar, desde cortaplumas hasta sables o espadas samuráis y los precios pueden variar entre mil a doscientos mil pesos.
Existe una gran cantidad de tiendas, principalmente, dedicadas a la pesca y a deportes que requieren armas de fuego o corto punzantes.
Dentro de la variedad de locales, está CTL Active en paseo Bulnes 277, esta empresa familiar lleva diez años en el comercio de armas. Javier Urcelay, su dueño, cuenta que para vender armas blancas en su tienda, los clientes deben ser mayores de 18 años “No es que esté escrito en la ley, pero para mi es conveniente vendérselas a mayores de edad, puesto que me ha pasado que después de venderle un cuchillo a un joven, llegan los padres pidiendo que les devuelva la plata porque les han pillado las armas en sus casas. Al final paso un mal rato yo, por eso adquirí esta política en el local” señala Urcelay.
No muy lejos, en la tienda Armarquet, ubicada en Bulnes 119. Su dueño, Oscar Gatica, tiene otra mentalidad, no hace diferencia en venderle a un joven y a un adulto “En la ley no está estipulado a quien puedo vender y a quien no. Si trabajara vendiendo autos y un joven menor de edad me quiere comprar dos al contado, obviamente no le voy a pedir el carnet. Aquí es lo mismo, muchos jóvenes vienen y compran varios cuchillos porque me dicen que son de colección, no les puedo negar la venta o los estaría discriminando”
Tanto Urcelay como Gatica, señalan que la ley es débil en ese sentido. Si tuvieran que ponerles numero de serie a las armas blancas como en el caso de las de fuego, ellos lo harían sin ningún problema. No niegan que con la nueva ley, la venta de todo tipo de armamento bajó significativamente y venderle un cuchillo a un menor de edad o a una persona que tiene mal aspecto, queda a criterio del vendedor.
Es preocupante también, que no exista un control efectivo con la venta de armas blancas puesto que cualquier persona las puede adquirir, pero son sancionados el porte de ellas en la vía pública.
La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en conjunto con carabineros y los hospitales públicos, elaboraron un porcentaje de los delitos cometidos – que terminaron en muerte- en el año 2003. De la encuesta, salió que el 58% de los homicidios cometidos fueron con armas corto punzantes, en cambio un 24% fueron con armas de fuego.
El sargento de carabineros, José Mora, explica que el porte de armas blancas es ambiguo en la legislación, “un joven de arquitectura que sea registrado por las policías y porte un cuchillo cartonero, va a depender del contexto y la situación de su detención. Por ejemplo, si está en una protesta y anda con ese cuchillo, seguramente carabineros se lo llevará por porte de armas, es distinto si lo registran y explica que va a clases”
Carabineros ha decomisado un gran número de armas blancas. El año 2004, cuando surgió la ley fue un nivel bajo, un 8 % de armas blancas fueron requisadas, éstas eran importadas, lo quiere decir que fueron compradas en armerías. La cifra se eleva aún más cuando se trata de armas “hechizas”, que fue de un 15,6% del total de armas estipuladas en el país.
Hoy en día, Carabineros trabaja en conjunto con otras unidades de seguridad ciudadanas de Santiago, para impedir que el número de armas circulen libremente. En cuanto a las leyes, no se ha hecho nada para cambiar la confusa legislación. “El problema radica en que no se pueden controlar los cuchillos que se hacen en las casas y que caen constantemente en las manos de narcotraficantes o delincuentes. Esto es un comercio que de a poco se ha ido desmantelando, pero que surge nuevamente como la maleza” señala Mora.
19 agosto 2006

Hace tiempo fui a verla al Normandie y no pude contenerme las ganas de cerrar los ojos y no seguir viendo, las caras a mis lados eran completamente iguales y otros pocos – muy pocos – miraban fascinados uno de los tantos films prohibidos en la dictadura.
Ahora que la están regalando en el Cinemax – a altas horas de la madrugada – tenía la posibilidad de cambiar de canal.
Es una película de bajo presupuesto, donde los principales actores – un travesti, llamado Divine, que más que mujer o intento de ésta, parece payaso – luchan por ser más repulsivos y asquerosos del mundo, hay otra familia que lucha por ganarles. Pero no, quedan muy lejos de alcanzar a Divine e hijo.
En resumen de cuentas, es una película cerda, asquerosa, pero a la vez interesante en su propuesta. Llega a ser tan cochina que uno se asombra por la realidad. Fuerte. Más extremo aún es la escena final donde el travesti se come un mojón de perro. Según Waters, esta escena no estaba programada en la película, simplemente le nació al actor en el momento. Simplemente asquerosa. Pink Flamingos, lo mejor del cine de culto y bizarro.
Seguramente Cha la vio, si es así deja tu fucking mensaje.
07 julio 2006
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El periodista más joven de la televisión chilena
Hoy en día decir el apellido Copano, puede sonar a marca registrada, como a empresa de tallarines o de algún emporio italiano. Fabrizio, después de la Kristell, es la persona más joven de la televisión chilena. Divide su tiempo entre el colegio y los medios de comunicación, lo que es casi, su segundo hogar.
Sebastián Fuentes.
Cursa cuarto medio en el colegio Alcántara Cordillera, en la comuna de la Florida. Para Fabrizio ir a clases es solo un tramite, como ir a pagar el agua. Pero aún así se lleva bien con su curso, ellos lo encuentran un poco introvertido, pero es él, por lo general, quien hace las clases más divertidas, con su humor un poco despectivo. Pero no les importa, total, Copano sale en televisión.
Es un buen amigo y lo consideran un excelente consejero sentimental, no significa que haya vivido mucho o haya tenido muchas pololas, al contrario. No se caracteriza por ser el chico popular, no carretea mucho con sus compañeros, porque los encuentra “algo vagos”, no se pesca a cualquier mujer que se le pase frente a su camino, es más bien un buen chico con un humor diferente.
Nadie dijo que el colegio era fácil, ni mucho menos cuando tu rostro y tu voz aparecen constantemente en la televisión o en las radios. Muchos compañeros lo encuentran un imbecil, pero Copano sabe como molestarlos y convertirlos en el hazme reír de los pasillos del colegio.
Por las mañanas, lo pueden ver leyendo el diario o algún libro de turno. No tiene muchas habilidades para las ciencias y mucho menos para las matemáticas. La verdad, es que poco le interesan esos ramos. Siente que la educación está mal planteada. Por lo tanto, tampoco se deprime o cree que tener malas notas, signifique un futuro en la pobreza, o ser estupido. “Hay gente que tiene otros talentos, pero el colegio mide algunos y mide conocimientos que no todos queremos o necesitamos tener”
Ahora, el tiempo lo divide entre el colegio, amigos y el nuevo programa que alrededor de un mes estará en las pantallas de Chilevisión, será el jefe de guiones y su hermano hará de panelista. Ver el mundo de otra manera, con gracia, es su cotidianidad. Nadie se salva de no ser molestado, ni siquiera sus profesores en el colegio, por este chico que pocos conocen. Pero que a estas alturas su apellido ya suena a marca registrada.
Cuando creía que Batman existía
Fabrizio Copano, desde su casa, veía el programa CQC de Argentina. Junto con su hermano, Nicolás, y su Padre, no se perdían ningún capitulo de este irreverente programa. En Chile, no había nada similar en la televisión nacional y tampoco se pensaba traer algo parecido. Mientras tanto, por el año 2001, Fabrizio solo se podía conformar con las imágenes que venían desde el cable.
Un año después, los rumores de que el programa de Mario Pergolini venía a Chile, eran ciertos. Por ese entonces, Copano tenía solamente 14 años y su hermano Nicolás 16. Era tanto el fanatismo de estos dos, que este último se consiguió el mail de Nicolás Larrain, conductor del futuro programa chileno, y le propuso hacer los top five que grababan rústicamente en su casa. Trato hecho, el segmento era de ellos.
Por esas cosas de la vida, Nicolás se enfermó y no pudo ir a dejar los videos. Así que mandó al hermano chico. Fabrizio cuando veía el programa pensaba “Están buenos los top five, pero malos los chistes”. Esta era su oportunidad, junto con los videos, agregó los comentarios que debían hacer en el estudio.
A los tipos del programa les había gustado, así que durante alrededor de dos meses escribió los chistes para el show.
El CQC además estaba coproducido por Edu producciones, propietaria del canal Vía X. En este canal, había un programa llamado El interruptor, quien lo animaba José Miguel Villouta, el cual estaba muy interesado en estos dos jóvenes. Los contactó y comenzaron a hacer un segmento, que se llamaba el Comentario Teen. Según Fabrizio “Era más que nada pura basura, pero nos sirvió para aprender como funciona todo adentro, en la televisión”.
Por su parte, Nicolás había quedado en la mítica Zona de Contacto del Mercurio y como es típico de la Zona, habían hecho un asado. Para no ir solo, invitó a Fabrizio, cómo este último no se perdía casi ningún evento del hermano, lo acompañó.
De aburrido y mientras todos estaban atentos a comer carne y hablar cosas que a él no le interesaban, comenzó a molestar a los guardias a caballo del parque en donde estaban “Andaban a caballo y eran como gays” señala. Luego comenzó hacer una rutina y ya tenía a todos lo del team de Mercurio muertos de la risa.
A la semana lo llamó Marcelo Ibáñez, editor de la zona, más conocido como Barry, pidiéndole que se integrara al espacio del diario. A los pocos días ya tenía escrito 5 artículos, según él “dos serios y el resto, puros chistes. Aun así, los serios eran sobre guionistas de comics, así que tampoco muy serios”.
Paralelamente, Sergio Lagos invitó a los hermanos Copano, por el comentario teen, a su programa de la radio Rock and Pop, Ciencia Ficción. Mientras esperaban, en los pasillos se encontraron con Claudio PSX, conductor de varios programas de la radio Fm Hit, quien los había visto en muchas oportunidades en el Interruptor de Villouta. Claudio les ofreció hacer un segmento llamado “lo peor de la semana” y de ahí, Nicolás pasó a ser asesor creativo de la Rock and Pop y Fabrizio de la Fm Hit.
Pasaban los años y desde que habían partido grabando los top five del CQC, pegados al televisor de su casa, con el video grabador todo el día encendido, ya se veían distantes. Ahora la gente los comentaba y los leían en la zona de contacto, que con el tiempo había dejado de ser un suplemento de la revista Wikén y tomaba otros aires más modernos, pasaba al Internet.
Con eso, el segmento de Fabrizio, tonto por un día, se popularizaba. Sus articulos, mezclados con ficción y el acontecer nacional, eran del gusto de los jóvenes. Por otro lado, Nicolás escribía una columna sobre televisión. Fue así como los de Chilevisión se interesaron para hacer un segmento en el programa de Leo Caprile, Rec.
“Se iba Lasalvia y nos habían recomendado. Así que hicimos un piloto y salió el informal”. Segmento en donde hacía de un irreverente notero cuyo objetivo principal era hacer reír y tomarse la política, farándula y las cosas importantes de Chile con humor.
22 mayo 2006
Entre mugre, frustración y miedo viven los pobladores de Bernardo Leyton en Puente Alto, para estos residentes pasearse por las noches en sus barrios es algo seguro, pero cuando aparecen personas extrañas, todo se pone de color de hormiga.
Sebastián Fuentes
Vivimos en un mundo acelerado, el día a día y el consumismo masificado nos lleva a transformarnos en personas individualistas. Este no es el caso de la población Bernardo Leyton en Puente Alto. Todos los vecinos se conocen entre si, se cuidan las espaldas y en muchas ocasiones se ayudan cuando hay necesidades económicas. Ellos más que nadie conocen el valor de la solidaridad y saben perfectamente de delincuencia, drogas y la frustración de no poder cumplir sus sueños.
El lugar no está muy bien cuidado, contrasta fuertemente con toda la modernización que hay a cinco cuadras de la población. Metro, supermercados, casas en mejor estado, condominios cerrados y con guardias, son una de las cosas que la comunidad Layton desconoce. A su alrededor están las calles con hoyos y suciedad, las paredes pintadas con símbolos de barras, el alumbrado publico con sus luces rotas producto del vandalismo en que viven constantemente.
“El problema está en que los trabajadores no pueden ir a la población, puesto que se roban las herramientas y corren el riego de que los asalten”. Declara Jaime Garrido, Geógrafo de la Universidad de Chile, jefe de formulación de proyectos del SERPLAC de Puente Alto.
Por lo tanto que las cosas mejoren, están muy lejos de serlo. En el tema urbano es casi imposible un cambio radical como lo que planteó la presidenta Michelle Bachelet en su discurso del 21 de Mayo. Una de sus propuestas estaba en la construcción de “barrios amables” y “vecindarios acogedores”. Estos son muy complejos de construir si a las comunidades como Bernardo Leyton no se les informa y educa sobre estas nuevas propuestas.
Un tema de seguridad.
Entrar a la población Bernardo Layton es difícil. Más aún si no se conoce a nadie que sea residente de ella. Este era el detalle crucial que nosotros no conocíamos. Tener a alguien era fundamental para pasar desapercibidos dentro de la comunidad.
Debido a que todos se conocen, fue sencillo para los residentes darse cuenta que éramos extranjeros en sus territorios. Tras caminar un par de cuadras, vimos como los pobladores comenzaron a silbar de una manera muy peculiar, el sonido pareciera ser indicio de alerta. Puesto que todos los residentes salían de sus casas y miraban a las visitas.
Fue tanto el miedo que nos vimos obligados a entrar a un minimarket, para que las personas se tranquilizaran.
En el minimarket Loly, las dos personas que lo atendían, se asustaron. La sra. Elena Peña y don Luis Castro, de 60 y 67 años respectivamente, no entendían bien que era lo que pasaba. Le explicamos que estábamos ahí por una entrevista. Hasta carné y credencial de estudiante tuvimos que mostrar para que al fin pudieran acceder a conversar con nosotros. “Es por un tema de seguridad” afirmaban a dúo.
Según estos propietarios de casas tipo Copeva, que a la vez cumple la función de negocio con el cual pueden subsistir. Comentan que “aquí en la población no pasa nada, son los de otros sectores quienes echan a perder el lugar”, sin embargo tienen un promedio de tres asaltos por año, lo que es poco para el lugar en el que viven.
“Aquí todos nos ayudamos, si pasa algo, pegamos un puro grito y los vecinos salen al rescate”. En eso tenía razón la sra. Elena, mientras conversábamos, por afuera del negocio se paseaban personas y miraban al interior para asegurarse que todo estuviera bien, los chiflidos afuera no cesaban. El miedo era cada vez mayor y nos vimos obligados a retirarnos lo más rápido del negocio y de la población.
Este debe ser uno de los problemas más frecuentes del periodista, ellos poseen un prejuicio ya formado sobre lo que acontece en los lugares marginales y por este modo cuando van a terreno, muchas veces se impone el prejuicio ante la objetividad. Cuando fuimos a la población, no pasó nada, pero nos vimos forzados a retirarnos puesto que los mismos residentes impusieron una presión sobre nosotros. Ellos cuidan lo poco que tienen y siempre viven desconfiados de lo poco familiar. Aquí a pesar que la globalización en el sentido consumista y comercial no se ha impuesto completamente, aún así tienen ciertos indicios de estos, como su individualidad. Aunque a la vez contradictoria, puesto que entre ellos mismos son muy solidarios.
08 mayo 2006
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Una costumbre ya olvidada:
La historia tras las caretas
Parecieran estar viviendo sus últimos días. Las obras de teatro ya no son como antes en las que llenaban el lugar por completo. Actualmente viven una lucha por subsistir y que el deterioro no les pase la cuenta. Esta es la historia de un coloso que persevera y trata de mantenerse a flote, el teatro Cariola.
Sebastián Fuentes.
Hablar del teatro es como si les contáramos del Internet a nuestros bisabuelos. Para el imaginario colectivo de la juventud esta palabra ya casi no existe. Más de alguno seguramente lo visitó en su época escolar, para hacer un trabajo de universidad o simplemente por curiosidad.
En la actualidad, los colosos del siglo pasado, conviven con la velocidad y la inmediatez de nuestra sociedad. Hoy en día los teatros casi no cuentan con la ayuda del Estado y tienen que ingeniárselas para subsistir y permanecer vigentes.
El silencio aquí es de esos que duelen los oídos. Nada que ver con lo que pasa afuera, en San Diego, entre los vendedores de bicicletas, los casi extintos gritos de los niños en los juegos Diana y el ruido de los autos. Eso aquí no existe.
En la entrada están los afiches de las obras de Teatro, no hay gente. Avanzo un poco más y un fotógrafo toma las mejores imágenes de la arquitectura, aparte de él se encuentra un hombre sentado en la boletería. Lee el diario y no se preocupa mucho de lo que pasa afuera, detrás de la ventanilla el lugar es anacrónico, hay un calendario y fotos de 1950. La luz ilumina despacio, casi no se ve nada en el interior. El tipo me mira, se para y deja de leer. ”Mijito, hoy no hay función, mañana tampoco. Tal vez la próxima semana llegue algo para los escolares”. Le digo que mi interés es conocer el lugar. Luego, el asiente con la cabeza y sale de la salita en la que estaba.
Me invita a pasar a la recepción del teatro, prende las luces y de las oscuridades aparecen sillones, cuadros, placas de recuerdo y lámparas muy antiguas. En la altura colgaban unos candelabros que se veían demasiado pesados para el antiquísimo techo de madera, en donde la pintura se estaba desprendiendo.
Don Alfredo, quien me estaba mostrando el lugar, es barrendero, boletero, tramoyas y en muchas ocasiones a actuado en el teatro. Lleva trabajando aquí hace 55 años, conoció personalmente a Carlos Cariola, quien fue periodista, escritor, comentarista deportivo y el fundador del lugar.
Por los ojos de Alfredo han pasado muchas obras, conciertos y actores que han pisado este rincón. Se siente parte del teatro, y le da mucha tristeza ver que el coloso de San Diego, junto con él, van envejeciendo a la par.
En el recorrido por los cuadros del hall, Alfredo con tranquilidad al hablar, me cuenta que el teatro a principios año estuvo apunto de ser rematado por no pagar las contribuciones, también por falta del apoyo del Fondart el cual viene postulando hace un buen tiempo. El ex Presidente de la República autorizó el año pasado una subvención de diez millones de pesos que permitió arreglar sus baños y retapizar las butacas. Sin embargo, su cortinaje data de la misma inauguración de la sala, en 1954, y estas necesitan no una reparación sino un urgente cambio.
En eso tenía razón, cuando me mostró por fin el interior del teatro, todo estaba en muy mal estado. Detrás de cada asiento, hace muchos años atrás, tenían una plaquita que decía el nombre de algún colaborador del teatro y ese era su asiento reservado. En la actualidad, se las han robado y quedan muy pocas. La iluminación no es la mejor, faltan muchas luces y el Cariola no cuenta con los recursos para comprar más. Por lo tanto, las compañías que exponen sus obras donan ampolletas para mantener vivo, el ahora, lúgubre lugar.
Para poder subsistir el Teatro cuenta con dos academias de baile que ayudan al financiamiento: la Escuela de Danza Rosita Lagos (4 º piso) y The Latin Dance Studio (5 º nivel). Además, en período de clases se montan obras de teatro destinadas al público escolar, las que mantienen en cartelera clásicos como "El lazarillo de Tormes" o "Animas de día claro".
Pero Alfredo siente que a los jóvenes no los incentivan a venir al teatro. Cuenta que una vez dieron la Pérgola de las Flores para los estudiantes y cuando estos iban saliendo, él escuchó que preferían la música Axé o estar viendo el Mekano en sus casas. No los culpa, dice que el principal problema son los “medios de comunicación” que hacen que la juventud prefiera más las cosas de afuera que las propias.
El fantasma de la Opera.
Como es tradicional en los teatros, se cuentan historias de seres paranormales que se pasean por las tablas o que golpean los camarines. El teatro Cariola no se queda atrás, Don Alfredo me cuenta que muchos actores cuando ensayan dicen sentir voces y figuras que se mueven en los alrededores del escenario “A veces ha llegado tanto el susto en que han hecho sahumerios o cadenas de oración” afirma, entre estas personas figura el actor Claudio Reyes que en muchas ocasiones le tocó sentir ruidos en el lugar y le comentó a este viejo hombre de lentes que lleva toda una vida aquí “Hasta el nochero dice que ha sentido ruidos en la noche, pero yo en mis años de trabajo jamás me ha tocado vivir algo extraño. Muchos se cuestionan por la apariencia del lugar y se pasan películas, pero la verdad es que aquí no pasa nada”.
Sobre la apariencia del lugar tienen mucha razón para sugestionarse. Mientras recorríamos los oscuros camarines y los largos pasillos, estos daban para pensar que de pronto aparecería algo, que me dejaría helado y desaparecería por los pasajes subterráneos o por las infinitas puertas que tiene el interior del Cariola. Debajo del escenario hay un montón de pequeñas entradas que han sido tapadas y que con el tiempo han quedado herméticamente cerradas. Quién sabe, si dentro de una de ellas, se esconde el terrible fantasma que asusta a los actores. Para eso, hay que ir a ver el teatro.
11 marzo 2006
Este es mi primera cronica para la universidad espero que me vaya bien y me saque una buena nota,saludos a todos los que me leen.
Subway
Pareciera ser que cuando toda la gente corre no sé da cuenta de las cosas que uno tiene al lado, no contempla el mundo subterráneo. Sí así es, porque aunque no lo parezca el metro de nuestra ciudad tiene Arte, un arte que no conoce la luz del día y espera ansioso por ser descubierto. Por Sebastián Fuentes.
Próxima bajada, estación de metro los Héroes.
Llevaba un buen rato viajando por el metro, con el cansancio insertado en mi cuerpo como si fuera un chip (ese que llevamos todos los chilenos por defecto), y en especial cuando es día Lunes y todos van a sus trabajos con la cabeza pensando en las vacaciones, en las sandias que se comían bajo los árboles, en la hora de la siesta o los choclos con mantequilla a la hora de almuerzo.
Ahí estaba yo, en ese grupo que corre por las escaleras todas las mañanas como por inercia, con la almohada pegada en la cabeza, siempre mirando al frente como caballo de carrera.
-Estación de metro Los Héroes lugar de combinación con línea 2. Decía una voz por los parlantes que jamás he sabido donde se encuentran.
-Aquí es donde me bajo. Pensé
Me empujan por la espalda y por todos lados, nadie quiere quedarse afuera o dentro del metro, según sea la situación, nadie quiere esperar.
Constelación II.
Una vez y al fin abajo, me encuentro frente a frente con un ventanal gigante, mi reflejo me dice que tengo todo el pelo desordenado y comienzo a peinarme precariamente con las manos. De reojo veo al metro comenzar a avanzar a sus próximos destinos para llevar a todas estas hormiguitas por este inmenso hormiguero de concreto a sus lugares de trabajo.
En cuanto el metro se fue, vi algo insólito. Había una enorme mancha reflejada en el espejo. Traté de darle una explicación, de darle forma a esa figura. Giré en 180 grados y ahí estaba, al otro lado de la línea del tren, grande he impotente, de colores grisáceos y salmones. Nada era muy claro en mi mente en ese momento, esa figura ahí en la pared y el espejo gigante a mis espaldas, tenían que significar algo.
Me di vuelta y en el espejo había una inscripción que en un principio no me había percatado. Constelación II, decía. Ahora todo empezaba a tomar sentido, era extraño pero no le encontraba más función al espejo que reflejar esa bella figura del otro lado del metro. De un momento a otro comencé a ver imágenes más concretas, un caballo y dos colibríes era lo que podía ver en el mural y su nombre, Constelación II, explicaba un poco el principio de las cosas. Como cuando comienza la especie a aparecer, los primeros indicios de vida. Pero la imagen aún no era tan clara, por eso era una constelación, porque éstas en la vida real están dispersas en el espacio y son como unas masas de estrellas y vaya saber uno que otra cosa más tienen adentro.
Estaba fascinado y algo me impulsaba a ver más cosas, no me podía quedar con esa imagen solamente. Tenía que ver más. El metro llega y mi propio sentimiento de curiosidad me guiaba hacia la próxima estación. El viaje estaba recién empezando.
Llegué a
Una vez abajo me topé cara a cara con un cuadro que mostraba las araucarias de Nahuelbuta. Estas, me producían paz y una calma gigante. Eran millones de árboles y el paisaje parecía disolverse lentamente con colores más tenues.
Más allá había otros cuadros, me interesé rápidamente y fui a verlos.
En uno de ellos estaba el Océano Pacifico, que golpeaba con furia unas rocas a la orilla del mar y frente a ese estaba
La gracia de estos cuadros era que no había gente, era paisajismo puro. Mostraban las cosas más lindas de nuestro país: el mar, su naturaleza y la cordillera.
Comprendí que sí seguía la secuencia de la estación anterior, aquí en Moneda nos mostraba un Chile donde aún no habitaba nadie, un territorio donde había tranquilidad y todo funcionaba y se auto-mantenía a la perfección. Era un lugar donde aún los sonidos de los árboles al mecerse con el viento o el mar golpeando las rocas podían escucharse. Un lugar donde no existía el progreso ni la voz del ser humano. Un Chile que no hablaba español.

Estaba pero más que desesperado por llegar a la otra estación y ver que era lo que me esperaba, subí rápido al metro y en fracción de segundos ya estaba en la estación Universidad de Chile. La gente aquí va igual de apurada que en todos lados así que no era de extrañar que me empujaran nuevamente y me arrastraran hacía la salida. Me fui en contra de la corriente y avancé lo que más pude.
Cuando la gente empezó a escasear y el paso fue más tranquilo, miré al cielo y me encontré con un mural que recorría el metro de un costado al otro. Frente a donde estaba yo había unas pequeñas letras que decían lo siguiente:
“Las piedras y el piñón,
Las estrellas y el viento
Son gente de antes.
Ahora di con firmeza;
Yo el hombre aún permanezco.
Es la guerra;
Es un arco iris negro,
Que avanza…”
Seguí mirando el mural y las palabras empezaron a validarse por si solas, las imágenes de opresión, muerte y destrucción estaban por todos lados. Había fuego, calaveras, gente muerta, animales muertos. La guerra de Arauco resumía todo el concepto de odio entre dos razas, en esta estación a Chile lo obligaron a hablar español, le enseñaron que la libertad se había acabado y que ya no se podía correr por los interminables bosques de araucarias.
La historia avanzaba y era inevitable que se saltaran esa importante parte de nuestro país. Cada estación me mostró una faceta del Chile que alguna vez fue, esta última no era la más agradable pero era importante que estuviera ahí.
Comprendí que el metro tiene su historia, una que no conoce la luz del sol pero igual trata en lo posible de que la observen. Quiere enseñarnos cosas que probablemente jamás contemplemos en el mundo exterior.
El arte está en la calle y en todas partes, nos trata de comunicar algo, por eso aprovechemos este museo subterráneo, que trata de sensibilizar a las millones de hormigas que pasan día a día por ahí.
