15 noviembre 2008

Cayó un avión cerca de donde vivo. Sentí el ruido de los motores, pero no la explosión. Me dijeron una avioneta, pero cuando vi las noticias jamás pensé que era un jet privado. En la televisión había sólo fuego, los autos en llamas y la gente corriendo. Nunca vi el avión, se desintegró, junto con las personas de la calle. Del cielo cayó el infierno, todo se evaporó. Nadie se explicaba cómo y el por qué.
Al día siguiente, la prensa le echaba la culpa a los narcos, quienes iban dentro del avión era gente importante, el secretario de gobierno, el delegado de la ciudad, personas que le hacen la guerra a las drogas. Pero como es común, nadie explica nada, no dicen quien fue.
Sólo escuche el rugir de los motores, a la muerte dando vueltas, vi la fragilidad. Podría haber caído aquí, pude haber muerto. La vida se pudo haber desintegrado en segundos. Un accidente, otros dicen atentado. Per o la verdad es que jamás sabremos qué fue lo que pasó. Yo sólo me quedo con el ruido y los gritos de los pasajeros.

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