14 octubre 2008

Paseo

Caminé por la calle como era de costumbre. Ya había pasado por Tlalpan, Chilpancingo, Nezahualpilli, ya estaba en el sur, por Xochimilco. Las calles eran lindas, como de película antigua, las casas de muchos colores, antiguas como lo es centro América, una mezcla de cosas, de razas y de culturas. Pasé por ahí, tenía que hacer un trabajo, estaba obligado a mirar esa belleza espectacular. Llegué a la casa de mi amigo, pasa no más de una hora y un tiroteo, entre no se quienes y la policía. Me asomo estúpidamente por la ventana para ver si puedo captar algo, entender lo que sucedía. Nada. Sólo balazos y gritos, veo gente corriendo con metralletas y pistolas. Una bala perdida me pudo haber matado en ese momento, pude haber pasado una hora después y la historia sería distinta.

-¿Qué pasa?- pregunté
-Lo de siempre wey, balazos entre qué se yo y la policía, ya sabes – respondió mi amigo.
- ¿Pero esto es un barrio peligroso?
- Naah, depende como lo mires, hay de todos acá, depende de la hora, del día, de la suerte. Supongo que entiendes eso wey, el destino.
- Algo, pero qué. ¿Tú vives del destino?
- Así vivimos todos- me dijo mientras miraba el atardecer por la ventana, la misma donde yo había visto correr a la gente con metralletas.

No quería volver a la casa, dónde me había metido me pregunté, la verdad es que tenía que volver pero de la forma más segura, no de noche. No así, no siendo extranjero, quizás acompañado, quizás con él que me dejara en algún taxi seguro.

- ¿Me puedo quedar a dormir? – pregunté con toda la energía que tenía, seguro que la respuesta era un sí.
- No mames wey, más rato viene mi vieja, llama un taxi y te vas.
- ¿Y lo tiroteos?
- No pasa nada, la vida es una caja de pandora, si la abres se te va a la verga, mientras no pase nada, no hay problemas. Aquí es tranquilo.
- ¿Y los tiroteos?
- No te preocupes, ya no suenan, ya no hay nada. Seguro ya recogieron los muertos, ahora hay tranquilidad. Acaso no entiendes, después de la tormenta… Eres pendejo chileno o te haces.
- No, me hago. ¿Y el taxi?
- Pos orale llámalo o quieres que te vaya a dejar.
- No, no te preocupes, me voy tranquilo.

El taxi llegó, era de esos seguros, donde no tienes miedo a que te secuestren, pero igual no estás tranquilo porque te llevan por lados que no conoces, como saben que eres extranjero y tratan de dar más vueltas que lo normal para sacarte dinero.
Mientras íbamos en esas vueltas sin sentido para llegar a mi casa, le pregunté al chofer si creía en el destino, me dijo que sí.

- Acá hay que creer, en Dios, en la virgencita de Guadalupe. Hay que creer, porque nunca se sabe que va a pasar mañana. Esta ciudad es muy loca, ¿sabe?
- Sí, algo he visto.
- ¿De dónde es usted?
- Chileno- respondí.
- No manches, me caen bien los chilenos, no son como los argentinos.
- No, pero acá todos me confunden.
- Bueno usted sabe, que es difícil a veces diferenciar. Orale, pero para dónde va.
- Por Eje tres, ya le dije.
- Ay wey, ya me pasé, pero me doy la vuelta.
- Está bien. Pero no se demore.

Nos dimos unas vueltas estúpidas, casi en círculo. No sabía dónde estaba, nada más me quedaba confiar en el taxista a las once de la noche.

- Son doscientos pesos mi amigo
- No wei, acá siempre me cobran ciento cuarenta.
- Es que eso marca el taxímetro.
- Me da lo mismo, tú te equivosaste no yo.
- Pero señor, y qué le dijo a mi jefe.
- Dile que el destino es una tontera. Dile que te lo dijo un chileno medio perdido en una de las ciudades más locas del mundo

13 septiembre 2008

Hoy cambia la manera de enfrentarte al mundo, de mirar las cosas con otra perspectiva. Hoy termina y comienza, parte un ciclo. Te quemas, naces, se te cambia la piel vieja serpiente.
Hoy observó y no era el mismo, más bello que antes, con más arrugas y menos pelos en la cabeza. Hoy se dio una oportunidad para comenzar de nuevo.
Sacó del viejo baúl los zapatos con que bailaba, los lustró y le descubrió un brillo nuevo, los sintió como recién comprados. Tomó la peineta y se arregló lo poco que le quedaba en la cabeza.Tomó la billetera y revisó todas sus posibilidades para salir. Sonrió, abrió la puerta y partió a encontrarse con la niñita que vendía diarios en la esquina

02 agosto 2008

Todo rápido y amontonado, es así como se vive acá en Méjico, nunca creí que me iba a costar tanto ambientarme. Creí que el español iba a ser una ventaja, pero mas que mal soy Chileno y no Mexicano y para ellos soy un extranjero mas. Eso de ser Latinoamericanos no les importa mucho. A veces cansa andar todo el día siendo vivo para que no te caguen. Pero a eso ya me acostumbre y es entretenido de todas formas acá. Son personas alegres y si pueden te ayudan. El problema es que uno tiende a generalizar y aquí, con 26 millones de habitantes, eso es un gran error.

13 mayo 2008

el post número 100. Esta plantilla es definitiva.
Los actores de plaza de armas

Por Sebastián Fuentes.

José Martínez se sienta todos los días a tirarle migas a las palomas en la plaza de armas, lo hace casi por costumbre, como si su sueldo de jubilación estuviera en las sobras del pan. Se sienta, saca una bolsa de plástico no muy grande y se deja claudicar con sus pensamientos. Mira las palomas, las analiza un poco, espera que los ratones con alas se pongan de acuerdo en quien atacará primero. No resulta. En cuanto saca la bolsita todas se aglutinan para obtener algo.

Martínez le tira las ideas a las palomas, no conversa con nadie y mira el horizonte; la catedral, los pintores bohemios, la galería comercial que alguna vez – en los tiempos de la colonia – fue el mercado central, los peruanos tratando de encontrar patria entre caras de deprecio, la cúpula donde está el ajedrez y sus anacrónicos jugadores. Tiene la mirada perdida, pero en el fondo siempre está buscando algo, a los amigos de antaño, aquellos con los que solía recorrer la calles del centro buscando donde tomarse una cañita. Pero por más que busca no los encuentra, a esas alturas Martínez debe pensar que están todos muertos, que pasaron a mejor vida. Vive con el recuerdo y las palomas no juzgan apariencias, menos la de él, con su terno negro a rayas que con el tiempo le fue quedando grande y su sombrero que esconde su avanzada calvicie. Martínez es una foto póstuma de Carlos Gardel cincuenta años después de su muerte.

Con su atuendo fácilmente cantaría un tango, como lo hacían algunos de sus amigos en la misma plaza, como habría conquistado a su mujer décadas atrás, en el mismo lugar, regalándole sagradamente las flores que alguna vez vendió una señora en la esquina de Catedral, donde la plaza era un lugar más habitable, más pintoresco.

Miró nuevamente a su alrededor, al centro de Santiago y vio cuánto había cambiado con el tiempo; de ser un lugar lleno de pasto, con piletas, arboles que crecían casi de manera natural, de paseos idílicos, a transformarse en una manzana llena de cemento, con carabineros por todos lados, haciendo vista gorda a vagos y asaltantes que aprovechan la sombra de los mal cuidados arboles y las largas bancas para acostarse.

La modernidad.

Pero Martínez no era nadie ante aquel monstruo del tiempo y miraba el lugar como lo único propio que le iba quedando: la plaza y sus fieles palomas. Sus paseos de niño, con su padre mirándolo correr por las angostas callecitas que hacían del centro cívico digno de ser comparado con cualquier parque francés.

De eso ya no queda nada, solo las viejas estructuras de gobierno que entrada la tarde dan una sombra melancólica, donde los actores empiezan a cambiar.

La nueva Lima en la calle Catedral hace su entrada triunfal con platos típicos peruanos, hechos por los mismos inmigrantes y las doncellas de la noche comienzan a aparecer entre las sombras, con trajes hediondos a naftalina, un poco sucios y demasiados apretados, dejando ver esos rollos de más producto de múltiples embarazos no deseados, de amantes anónimos. Sus rostros están golpeados, heridas por el uso, pero siempre firmes en el lugar, como esculturas de viejos héroes nacionales, todos mal cuidados y cagados por las mismas palomas que el viejo Martínez suele alimentar todas las tardes en la plaza de armas.

27 abril 2008

Nuevo Look

ya acercandome a los 100 post que llevo en este blog, encontré necesario hacerle un cambio de look - gracías katy por tu ayuda y por la paciencia-, tratamos con mi compañera de U, Katy, un montón de posibilidades: colores, formas, letras, imagenes. Pero al final terminé haciendo lo que quería.

Y a los 100, busqué algo que me identificara, que me recordara las cosas que me gustaran y Charly Brown la lleva, snoopy y schultz y la pandilla. Supongo que todos vieron a snoopy mientras comían chocapic, o se tomaban el tazón de leche. Por eso elegí lo más choriflai, podría haber sido mi polola, pero no. Después quedaría como mamón. Además el blog es sobre lo que pienso. Amén.

En fin, ahora con nueva fachada, espero que entren a mi casa más seguido y dejen algún mensaje.


01 abril 2008

Post Mortem






Cuándo entró carabineros y los familiares, el olor era imposible. La cocina hecha mierda, la leche putrefacta, comenzaban a salir los primeros gusanos de la descomposición de los alimentos. Las cortinas cerradas hacían el escenario escabroso, con todos los hedores acumulados y un calor y un claustrofóbico departamento dejaba mucho que desear del dueño.
José Martínez, el teniente a cargo del peritaje, buscaba como perro sabueso pistas que pudieran esclarecer el suicidio de Ramón Gajardo, guitarrista, en realidad ex guitarrista del famoso grupo Nómade. Martínez no era fanático de la música muy estridente, al contrario, prefería relajarse con alguna cumbia o canción romántica de moda. Siempre, desde niño, tuvo el sueño de hacerse estrella musical.
Mientras recorría el living de Gajardo y pasaba por la colección de vinilos, al teniente se le venía a la mente aquellas tardes que pasaba sentado junto con su mamá escuchando a Camilo Sesto en el toca disco, como repetía los movimientos, el timbre de voz, todo. Pero su padre lo encontraba de maricones el andar imitando tonteras. José no decidió entrar a carabineros, su padre decidió por él.
-Mi teniente, creo que encontramos algo – gritó desde el baño uno de los cabos.
Martínez ya sabía lo que se encontraría cuando cruzara el umbral del baño. La escena la tenía repetida en su mente.
-¿Qué hacemos con el cuerpo mi teniente?- preguntó el cabo con asco y con un rostro que pedía a gritos que por favor no le hicieran mover el cuerpo.
-qué cree usted, tarado, llame al servicio médico legal – respondió – que triste como este cabro desaprovechó su oportunidad. Pendejo hueón – agregó molesto por la escena. Gajardo estaba colgado con los cables de la luz del techo, había hecho un hoyo para poder tener cable suficiente para ahorcarse, “eso le debería haber tomado un buen tiempo. Este cabro estaba decidido, no me cabe la menor duda” pensó Martínez.
Bajo el cuerpo, el excremento y los intestinos colgaban como una piñata. El oficial se sentó en la tapa del wáter y lo observó, miró el rostro de espanto, el rostro hinchado y los ojos inyectados en sangre. La imagen se le repetía una y otra vez, se acordó de su padre, el hombre que lo obligó a ser carabinero, que lo crucificó para toda la vida, que lo obligó a ser adulto.
Martínez tomó un par de fotos para los peritajes posteriores, fue al living y le pidió a la familia que se retirara, que el servicio médico legal llegaría en cualquier momento y que en un par de días el cuerpo les sería entregado para que le dieran sepultura. Cuando quedó sólo con un par de cabos, volvió al baño, movió el cuerpo y revisó los bolsillos de Gajardo, había cien mil pesos.
-esto es por el mal rato cabrito- le dijo al muerto en voz alta, mientras se guardaba el fajo de billetes en el bolsillo.
Se miró al espejo y se aprovechó de peinar, estaba molesto. Sentía rabia por el rockero, por cómo había desperdiciado la oportunidad de seguir triunfando, de haberse quedado ahí, a medias. Volvió a acordarse de Roberto Martínez, su padre, de cuando llegaba a la casa por las tardes, hediondo a trago, cuando alegaba porque la comida no le gustaba. Cuando le tomó los vinilos de Camilo Sesto y la colección de Sandro y los vendió como basura en el persa. La plata que ganó se la tomó y le regaló a José unos zapatos de futbol.
-Pa’ que te vayai’ haciendo hombre hueoncito – le dijo Roberto.
- Roberto no tienes porque ser así con el niño, si es su música. Déjalo ser – salía a la defensa su mamá.
-Cállate hueona, anda hacerme la comía mejor, en vez de andar defendiéndole la música de maricuecas a este cabro – respondió Roberto, - cuando seai’ grande, paco te voy a hacer, pa’ que aprendai’ a hacerte hombre – agregó mirando a un José delgado y con los ojos perdidos en los zapatos recién regalados.
El teniente bajó las escaleras y se preparó para recibir a la prensa.
-No hay declaraciones –dijo, parando en seco toda la masa de preguntas que se le venían encima.
Subió a la patrulla de copiloto y miró al oficial recién egresado de la escuela de carabineros.
-¿Para dónde vamos mi teniente?- Preguntó el joven algo nervioso.
-Acelera no más - respondió.
Pasado un rato llegaron a las afueras de Santiago, cerca de Buin, a una casa que apenas se afirmaba, con la pintura de la fachada descascarada. La casa de los padres de Martínez. El teniente subió el volumen a la música del radio patrulla y le dijo a su chofer que no se bajara del auto.
-Para dónde va mi teniente- preguntó el joven oficial.
- A esa casa, llama a la central y reporta un homicidio – respondió.
-Pero…-
-Nada de peros, haz lo que te digo-
Martínez se bajó del auto, revisó las balas de su revólver de servicio marca FAMAE y le quitó 5 balas, dejó sólo una echada a la suerte.
Tocó la puerta.
-¡Roberto! - gritó - ¡Llegó tu cantante favorito!- agregó.
La puerta se abrió y se cerró de un solo golpe, pero más fuerte fue el sonido que quebró con la tranquilidad de la población y que hizo apagar a Sandro de la radio patrulla.

18 febrero 2008

Estos sí son Stand Up... Acá va una recopilación del curso de Pablo Alvarado. Saludos a todos los compañeros.

Acá va

01 febrero 2008


Estoy en un proceso de sequía creativa. No me salen más de dos líneas coherentes. El resto es un hilar sin una maquina de cocer, el rumbo de las palabras no tienen ningún significado, por lo menos que yo se lo encuentre. Será, probablemente, el exceso de cosas, o el no hacer nada. Yo creo que es el no hacer nada lo que me tiene tan desenfocado y poco conectado con las historias, con los cuentos. Porque en la Universidad de tanto escribir, siempre afloraban historias. Ahora nada.

A pesar de todo, no me preocupa, porque sé el remedio para la no creación y está en leer y en escribir. Escribir aunque salga mal, como todo lo que he escrito últimamente. Pero intentarlo más seguido. Poner pies forzados, frases, como las que está antes de esto, para comenzar historias. El problema es que el no hacer nada llama a no hacer nada, y esa flojera consume y te consume el tiempo. Tampoco puedo prometer escribir más, porque me tiene que nacer. Aunque es una rutina forzada el escribir, no puedo hacerlo por la misma flojera.

Yo creo que en este blog, he perdido credibilidad, porque prometí que iba a publicar el reportaje de la cárcel y hacer historias con los reos. Pero la situación era más delicada. Porque estoy jugando con historias que no me pertenecen y que aún no me han dado el permiso para tergiversarlas o para publicar el reportaje. Con mi amigo Felipe pensamos publicarlo en un medio, pero mientras no acepten todos los entrevistados que se les permita la publicación, esto no verá la luz. Salvo un par de personas que ya lo han visto.

En fin, mil disculpas por no haberlo hecho. Por haber prometido y no cumplido, hace harto tiempo que se me está pegando esa mala costumbre de decir mucho y hacer poco.
Hay que cambiar. Hay que escribir, hay que despertar. Sí, ya tengo que despertar.

30 enero 2008

Yo sabía…

Aquella noche que prometiste ir por los cigarrillos, tan sólo me terminaste dejando una cajita de fósforos en el velador.

31 diciembre 2007

Ide(a)/ología

Un salto esquizofrénico al vacío.
Una vida desechable a punto de expirar.
Un respiro alienado al mundo
Esta canción que nunca termina, no termina.
El verso por un beso, ficticio.
Como las películas de la matinée.

Los ismos al borde del colapso
Las guerras atómicas por agua,

por aire, petróleo, por religión, por razas, por amor.

Ya no quedan estrellas de rock, tan fugaces y distantes.
Están todas vendidas, adictos al crack.
Los héroes mueren de locos, de sobredosis, no encerrados en una oficina llena de burocracia.

¿Y dónde están los jóvenes que querían cambiar el mundo?
¿O será que el mundo les puso terno y corbata?
Ahora tan solos, ellos asisten a las fiestas de “Gran Moda”

Tus sueños fueron vendidos, tan baratos que ni lo creo.
Malgastas tu tiempo en el teatro de boga,

la música de boga, el ritmo de vanguardia.


Estás embobado con el sin sentido del tiempo que aún no para.
Pero que se puede cortar con un gillette.
El aire espeso, la noche oscura y fiel, son testigos del final de remate
Hoy tu salto a la fama terminó

01 diciembre 2007

"Quiero ver como se consumen frente a mis ojos todas esas memorias..."

escrito en una pared de la ex- carcel de Valparaiso

Nunca creí que podría anhelar más mi libertad. Tener la posibilidad de salir cuando yo quisiera de esas cuatro paredes, de dejar de escuchar historias de asesinos, violadores, ladrones. Es increíble el otro mundo, la otra historia, el encierro y la incapacidad de estar con tus seres queridos. Como lo dijo una psicóloga que entrevistamos con Felipe, un compañero, en la cárcel lo pierdes todo, destruyes tu vida y la familia.

Pronto escribiré un cuento de cada reo que entrevisté. Y se viene el reportaje, el mejor y más complicado que he hecho hasta ahora: “Sexo en la Cárcel”. Es terrible estar solo con un preso, en una pieza de cuatro por cuatro metros y que más encima se olviden que estás ahí adentro, la incertidumbre de que las preguntas lo podían alterar, como cambiaba su rostro cuando habían preguntas que no le gustaban, el gesto de sus manos, el movimiento de los ojos. Miedo y curiosidad.

Con esto el periodismo me gusta más.

09 noviembre 2007

Extravío


Se me perdió la tarjeta de crédito. Sí. Usted pensará: pobre weon. Pero señores y señoras, ¿usted nunca se le perdió nada? ¿Las llaves del auto, de la casa, el control remoto que no se da ni cuenta que lo tiene en la mano? ¿Acaso soy yo el weon o lo es más usted por leer esto?

En fin. El tema es que me llaman todos los días haciéndome interrogatorios, tratando de sacarme el nombre o el apellido, el rut, el tipo de cuenta. La tarjeta está bloqueada, así que ningún peligro, y aunque fuera así, Tengo con suerte cinco mil pesos. Ojala que no me estafen, rezo todas las noches para que no lo hagan.

A usted señor estafador le digo, o al que encontró mi tarjeta. Métete la hueá por la raja a ver si le sacai plata.

Para terminar, un consejo de utilidad. Aporte a la Teletón, las 48 horas de ego televisivo y farándula descarriada se lo agradecerán.
el que sabe sabe
Desnudo en el Tejado
Antonio Skármeta


¿Y qué pretendes?
¿Que viva desnudo en el tejado?

01 noviembre 2007

Muy bueno, se los dejo pa compartir algo que lei hace poquito. Saludos y escribiré pronto
ÉGLOGA
Vicente Huidobro

Sol muriente

Hay una panne en el motor

Y un olor primaveral
Deja en el aire al pasar

En algún sitio
Una canción
EN DÓNDE ESTÁS

Una tarde como ésta
Te busqué en vano
Sobre la niebla de todos los caminos
Me encontraba a mí mismo
Y en el humo de mi cigarro
Había un pájaro perdido

Nadie respondía

Los últimos pastores se ahogaron

Y los corderos equivocados
Comían flores y no daban miel

Y el viento que pasaba
Amontona sus lanas

Entre las nubes
Mojadas de mis lágrimas

A qué otra vez llorar
lo ya llorado

Y pues que las ovejas comen flores
Señal que ya has pasado

12 octubre 2007

El grito de Dover


Por Sebastián Fuentes.


No acostumbro a ir a funerales, menos cuando son tan fulminantes como este. Nadie se los esperó, supongo que ni Jorge Trejos, el difunto, esperaba morir de esa forma tan macabra y sin previo aviso. Sin duda hay algo que no cuadra en esta historia, son los tiempos, y la inusual forma de como manejaron la situación. Murió ayer a las dos de la tarde y lo están enterrando hoy a las tres, trece horas después. Raro.

Inés Carrasco, mujer de Jorge, venía llegando de sacar unos bonos para los chequeos anuales de su marido de 54 años. Eran una pareja callada, nadie los conocía muy a fondo, a excepción de los nuevos vecinos del pasaje que residen en la casa continua a la del matrimonio con los cuales habían entablado una amistad formal.

Tanto Inés como Jorge se conocieron tarde, cuando Inés ya no podría entregarle ningún hijo por su edad. No decidieron intentar ningún método, los dos solteros y sin hijos previos decidieron probar suerte con la vida matrimonial y ellos como única compañía, en una casa que a ratos se les hacía demasiado grande para los dos. Demasiado silenciosa.

El grito fatal quebró la acostumbrada tranquilidad de los días de semana en el pasaje Dover de la comuna de la Florida. Inés, aún con los papeles de la Isapre en la mano, quedó pasmada frente a la imagen de su marido en silencio. Primero lo llamó por su nombre, después con los nombres que le decía por cariño. No había respuesta. Inés recorrió toda la casa y nada. Decidió pasar por las piezas que no se habrían nunca, las de visitas, y ahí estaba, morado, con cara de pánico, la boca abierta y mirando al vacío. El grito se pudo escuchar de toda la cuadra. Afuera la gente se daba cuenta que algo se descuadraba en la monotonía.

Inés entró en shock. Perdió el control por un momento, cuando levantó el teléfono y se percató que no tenía tono. Había olvidado pagarlo la semana pasada. Se acordó de los vecinos y corrió a la casa del lado.

A la hora después una ambulancia del Samu se llevaba el cuerpo sin vida de Jorge, cubierto con un plástico negro, se dirigía a la Funeraria para que lo metieran luego al féretro. Cuando ella llegó donde los vecinos, lo primero que hizo fue llamar a su hermano doctor, para que lo viera. En diez minutos estaba en el lugar, entró solo, luego ella y de apoco le contaba a su vecina que su marido ya no estaba morado, sino verde. Su hermano dijo que ya no había caso, que él se encargaría de todos los trámites.

A las 7 de la tarde, cinco horas después de su muerte, ya lo estaban velando. En la parroquia no habían familiares de Jorge, según Inés, no tenía, era solo. Los únicos llantos, que sólo se escucharon en un principio, fueron de su mujer, el resto se dedicaba a acompañar.
Al día siguiente estaba obligado a acompañar a mis vecinos al funeral, a mi novia en realidad, que fue quien le prestó el teléfono a Inés. Sentía cierta responsabilidad con estar ahí. En el momento del accidente, jamás llegó carabineros y tampoco fue a parar al servicio medico legal. Jorge, sin parientes, murió de una extraña manera; ataque a la vesícula determinó el doctor hermano de Inés. Nunca había visto un muerto en mi vida, hasta ese momento, pero más que un ataque a la vesícula parecía haberse ahogado. El servicio medico legal nunca supo de esta muerte. Al menos eso sé.

03 octubre 2007

Lo más sutil de Alamedas, le siguen achuntando a las letras, esta me llega a ratos. Bunisima

les dejo el link para que lo vean y me comentan.

08 septiembre 2007

¡Viva Chile!
¿De dónde nace, en una semana, ese fervor patriótico?

No me extraña que dentro de esta semana, salgan los patriotas, los chilenos de verdad. Porque para ser chileno hay que comer empanadas, tomar chicha, encumbrar volantines y bailar una buena cumbia –porque ya re poca cueca tocan en las fondas -, todo en base al consumo. Para ser chileno hay que pedir el aguinaldo del 18, porque aunque esté cara la carne igual hay que pegarse un asadito.

Este alimento, del chilenismo, se va construyendo día a día. Canal 13 lanzó su saga de Héroes, donde hay bastantes sucesos que distan mucho de la realidad de aquellos tiempos, el error de la bandera en la película de O`Higgins, ¿creen ustedes que Carrera le haya pegado una cachetada a Don Bernardo?
No sé, creo que las películas tratan de llenar aquellos espacios vacíos de la historia de aquellos personajes, lo cuál no está mal, pero han tratado de llenar con romances y ese tipo de cosas que ayuden a subir 3 o 4 puntitos el rating, para hace la historia más entretenida, más sabrosa.

Ahora con este suceso de Héroes, les han sacado el jugo a todo lo comerciable, cartas, álbumes, banderas.

Así se alimenta el falso patriotismo, porque estoy seguro que no todos saben bailar cueca o ¿saben realmente lo que se celebra el 18 de septiembre? Si se responden que fue la independencia de Chile, están lejos de acercarse a la realidad. La verdadera independencia se logró el 12 de febrero de 1818, cuando Bernardo O'Higgins se reunió en Talca con José de San Martín para firmar el "Acta de Juramento de la Independencia", redactada por Manuel de Salas, Juan Egaña y Miguel Zañartu.

Pero no se celebra ahí porque la mayoría está de vacaciones, entonces es un feriado perdido. Por eso lo ponemos en septiembre, además se hace más cortito el mes y hay vientito y estamos previos al equinoccio de primavera, más bonito.

Disto mucho de lo que es ser chileno, el verdadero chileno no usa chupalla, porque los que usaban chupalla antes eran los dueños de fundo, los explotadores, los que bailaban cueca en salón. Los que bailaron después al ritmo de los 4/4 o los huasos Quincheros.
La verdadera cueca está en el pueblo, embarrados y con tierra. Lamentablemente, todo se arrastra, todo termina vendiéndose.

Aunque de pronto se me produce una dicotomía. Hay un funcionario público que en cada foto formal presidencial, él se pone su atuendo de huaso elegante, es el único con chupalla, manto y espuelas. Se podría decir que es realmente chileno, ¿es ser chileno usar ropa de huaso? o ¿es ser chileno ayudar a los necesitados, luchar por una igualdad, por terminar con el chorreo, el salario justo, el ético, el básico, mayores privilegios a las etnias? porque a ellos si que los dejamos de lado, porque en la foto presidencial o la estampa de Chile, no sale el Mapuche o el Diaguita o el Alacalufe, porque es moreno. Sí, por eso, porque en este país aún se discrimina, se aparta y se deja de lado.

Les dejo una pregunta ¿qué es para ustedes ser chileno?

Por eso alcemos nuestras copas y brindemos con una buena chicha y empaná en mano para decir: ¡viva chile mierda!

regalito:







05 septiembre 2007

Placer entre sabanas

Para ser prostituta Vip: hay que hablar bien, vestirse a la moda y usar perfumes caros, ir al gimnasio y cuidarse el cuerpo con cremas y accesorios. Algunas dominan idiomas y sus clientes pueden ofrecer elevadas sumas de dinero para solo pasar un rato agradable.

Por Sebastián Fuentes

Nubi tiene todo para ganar. Tiene un Peugeot rojo 206 nuevo, es del año pasado, está terminando la carrera de kinesiología en una universidad privada – que no quiso mencionar – y si se esfuerza, una vez egresada, podría llegar a ganar $ 635.093 pesos mensuales. En la semana reparte su tiempo entre los libros, la familia y el trabajo “entre estas tres cosas me queda muy poco tiempo para descansar”, comenta.

Es rubia, tiene 23 años y tiene un cuerpo que hasta una argentina envidiaría. Su figura es su fuente de ingreso, es una dama de compañía o en otras palabras una prostituta Vip. Trabaja lunes, miércoles y viernes, de tres a once de la noche y el sábado las 24 horas, “el domingo es exclusivo para mi familia, lo dedico a mis padres y el celular se apaga” comenta mientras pide una bebida al mozo del restaurant.

El tema de la prostitución le venía dando vueltas desde que salió del colegio. Dio la prueba para ingresar a la universidad y no le alcanzó para una estatal, “ahí el mundo se me vino encima, yo lo único que quería era una tradicional, además el costo para mis papás igual era alto”, pero eso no fue lo que la llevó a entrar en este mundo, “mis viejos me costearon la universidad hasta el segundo año, después mi viejo se quedó sin pega y yo decidí trabajar para poder seguir estudiando. Soy linda y quería ganar plata fácil y rápido, me metí a una agencia de scorts y los llamados empezaron a llegar solos”. Al principio no le fue fácil “miraba a los tipos desde lejos, yo les decía que teníamos que juntarnos en algún café y los miraba, tenía miedo, pero los chilenos son tímidos” comenta.

Las cosas para su familia se arreglaron casi a los tres meses que empezó en trabajar. Su papá encontró trabajo y volvió a costearle los estudios de inmediato. Pero el gusto por la plata la hizo seguir trabajando. Cuando llegaba a fin de mes, en un principio, ganaba un millón de pesos, después decidió darle un poco más de tiempo al asunto y en un mes llegó a ganar tres millones de pesos, “ahí caché que el asunto era más que nada por la plata, no sólo es sexo en este asunto, muchas veces me han llamado para conversar o para que los acompañe a algún evento. Los hombres son muy precavidos y no contratarían a cualquier mujer para que vayan con él a una fiesta. La idea es que no se note que soy puta” explica entre risas.

En la universidad nadie sabe que se dedica a esto y su principal miedo. Cada vez que suena el teléfono ruega porque no sea algún compañero, para eso tiene dos celulares, uno para el trabajo y otro para los amigos. Ha pololeado, pero son pasajeros, no se imagina aún con una pareja estable además por lo que hace, sería complicado que la otra persona se llegara a enterar. Frecuentemente se hace controles de sida, para no correr riesgos dice que “muchas veces mis clientes me han ofrecido hacerlo sin condón, me han ofrecido millones, pero la cosa es la seguridad, por eso ni por toda la plata del mundo aceptaría”.

El teléfono de pronto le suena, “amor…sí, puedo ir de inmediato…tu departamento…ok corazón, nos vemos”, corta. “Es hora de partir”- me comenta- “mi cliente me trae un regalo del extranjero, generalmente son joyas…pero sabes qué, siempre son falsas” dice como en secreto y, entre risas, se va del local.


La licenciada

- ¿Aló?
- ¿Con Joly?
- Sí bombón, ¿qué quiere de mí?
- Una entrevista.
- ¿De cuanto estamos hablando?
- Ahí está el problema.
- Lo siento, el tiempo es plata…

Joly es full time, egresó de arsenaleria en una universidad privada- que tampoco quiso mencionar - y ahora se dedica de lleno en la prostitución, sabe hablar ingles y algo de francés. Si estuviera trabajando ganaría quinientos mil pesos a todo reventar, como dice ella. Por eso decidió trabajar en esto y no lo hace por necesidad sino que le gustan los lujos y las cosas caras. Se compra perfumes de marca, ha podido viajar a Brasil, Argentina y Ecuador acompañando a clientes; que además de disfrutar los viajes, son con todo pagado.

Le ha tocado atender a futbolistas y a políticos. Esta rubia cuyas medidas son 105-65-95 tiene claro que el mundo se mueve por plata y por ningún motivo va dejar de hacer lo que hace “esto es una cuestión de belleza y de ser buena en la cama, hay que sacarse provecho a como de lugar. Abrí hace poco una cuenta de ahorro para guardar la plata que voy ganando. Nada está asegurado” comenta.

A sus 26 años - lleva 6 en el rubro- le ha tocado atender desde despedidas de soltero hasta modelar en eventos de empresas. Empezó en un café con piernas, pero uno de los clientes le dijo que podía sacarse más provecho si se metía a una agencia de Internet. Entró, se registró con unas cuantas fotos y listo. Grito y plata.

En su familia nadie sabe que trabaja en esto, pero sí saben que tampoco ejerce su profesión “a mi papá le da lata, porque me pagó la carrera y todo, de hecho me regaló un auto con mucho esfuerzo cuando me titulé”, explica.

A la Joly si no le pagan habla poco, el tema es que primero se desembolsa el dinero y después uno puede hacer lo que se de la gana, “me ha tocado veces que los tipos se han querido ir de mi departamento sin pagar. Por eso, primero la plata en efectivo o me la depositan previamente en una cuenta que tengo en el banco. Así las cuentas claras y todo bien”. Su agenda es apretadísima, alrededor de cinco o seis reuniones de trabajo en el día, a veces tiene que ir al mejor postor. Su sueldo no dista mucho de un gerente, gana alrededor de 5 millones mensuales he incluso ha llegado a los 10 millones.

Está algo apurada -como la entrevista es gratis - trata de contestar rápido y dejar sonando su celular “vez que el tiempo es oro. Parezco acelerada pero puta que disfruto mi trabajo”.

25 julio 2007

Carrozas de Sangre


Todas las noches esperábamos, tranquilos y en silencio, el paso de la diligencia. Los González por un lado y nosotros los Carreño por el otro. Con lo rifles, pesados por el metal y su madera, apuntando, apuntando el vacío de la noche. Silencio. Los árboles se quebraban con la fuerza del viento. Los caballos entrenados para soportar el tedioso momento, esperaban tranquilos.

- Fiuh, qué pa` allá abajo gancho- gritó uno de los González.

-Shht. No sea estupido, no ve que cuarquier momento llega la dirigencia- contestó uno de los míos.

El silencio era siempre el compañero de las noches. Los botines siempre se repartían en partes iguales, tanto para nosotros como para los González, y un tercio de eso iba para la causa independentista. Más que mal le robábamos a los Realistas.

-¡Ahí vienen primo!

-¡Apunta en silencio, mierda!- respondí.

El carruaje venía vacío. Lo hicimos parar, los caballos estaban vueltos locos, relinchaban nerviosos, pareciera que algo les había pasado antes del cruce.

-Que pasa ñore`- me preguntaron.

- No sé Luchín, pero me huele a que algo anda mal acá- contesté.

- Que uno de los González abra la carreta pueh`, no son tan choritos – habló uno de mis cuatreros.

- Táte callao Juancho no ví` que esto se teje mal, pa` mí que jue la muerte - contestó Ramón González, el líder de la familia – mira como están los caballos, endemoniaos-, agregó.

Uno de los míos abrió la puerta y sólo encontraron cajas vacías, la carne de los soldados estaba pegada a la pared. La sangre escurría espesa y las entrañas adornaban el carruaje al interior. Uno de ellos tenía la cabeza reventada, la mandíbula dislocada y sus ojos estaban reventados, envueltos en un espeso líquido blanquecino. El olor era putrefacto.

- Er coluo obró aquí ñoré – dijo Ramón – mire como están no ma`, ni un animar hace eso- agregó.

- Respeto a la noche ñore, yo le dije ya, hace ratito que teníamos que cortarla artirito con la cutión, así nos responden los de arriba – habló Luchín.

Decidimos ir al escondite, le rezamos a la Virgen y nos encomendamos a los Santos. Esa noche se prendió un fogón y matamos un chivo, todos bebimos su sangre, el niachi. Fuimos a nuestras chozas y abrazamos a nuestras señoras y a nuestros hijos, nos regresaron todos nuestros demonios y las creencias muertas. El día de San Juan llovió Toda la noche